Sociables o Marionetas | EmotivaCPC

Somos seres sociales, sí. Pero… ¿esto es sinónimo de “marionetas sociales”?. Desde que nacemos recibimos influencias de la sociedad, de nuestros padres, de la escuela, de los medios de comunicación…. Se nos dice lo que está bien o mal; cómo debemos comportarnos; que está mal llorar o enfadarse; que hay que ser generoso y pensar primero en el ajeno…

En definitiva, se nos transmite directa o indirectamente qué es lo que se espera de nosotros, incluso en muchas ocasiones, sin preguntarnos qué esperamos nosotros de nosotros mismos. 

Normalmente, cuando este tema se plantea en una conversación, las respuestas son….”¡claro somos  pequeños! no sabemos lo que queremos y se nos debe pautar….” Y mi pregunta es… ¿también se es pequeño con 10, 17 o 25 años?

Consideramos que cuando se llega a una edad determinada se ha debido  adquirir ciertas habilidades y destrezas. Sin embargo, en muchos casos no se les ha dado la oportunidad de desarrollarlas. Queremos que los niños, cuando lleguen a los 12 años, empiecen a realizar solos los trabajos, y sin embargo, siempre han tenido a una figura adulta al lado. Queremos que se esfuercen y que tengan iniciativa, y sin embargo, durante años les hemos dado las cosas hechas o con poco esfuerzo. Queremos que cuando lleguen a una edad o curso determinado, sean capaces de saber qué quieren, o qué les gusta, y sin embargo, siempre se ha decidido por ellos. Queremos que estén motivados y sean responsables de sus estudios, pero en muchas ocasiones, no se les hace partícipes de la elección, dando por hecho que siguen estudiando bachillerato e incluso la universidad porque “es lo normal”.

Es cierto que necesitamos ir acompañados, apoyados e incluso en los primeros años más pautados. Pero ¡ojo!, no olvidemos que aprendemos experimentando, errando, cayendo… Claro que necesitamos que nos enseñen, nos corrijan e incluso que nos orienten, pero si queremos resultados, debemos ser protagonistas y elegir.

Los niños y adolescentes de hoy en día, necesitan sentirse valorados, apoyados, acompañados, pero no dirigidos. Podemos acompañarles y asesorarles, e incluso ayudarles a ver la opción correcta, pero deben ser ellos los que elijan el camino que quieren seguir. Y para ello desde pequeños debemos tener en cuenta este aspecto y cuidarlo desde los primeros años.

“Id a su lado, pero no delante”.

No se trata de culpabilizarnos y de ver lo mal o lo bien que lo estamos haciendo. Somos humanos y como tales, nos equivocamos. Sólo debemos reflexionar, analizar, valorar, decidir y ACTUAR. Muchas veces nos quedamos en lo negativo, en los fallos y como modelos a seguir, debemos transmitir una actitud positiva centrada en la acción. Así pues… ¡ACTUEMOS!

¿Qué podemos hacer como padres o educadores? Resumimos alguna de las orientaciones y/o pautas a experimentar, mantener o cambiar:

 

  • ¡¡CUIDADO CON LOS MENSAJES QUE TRANSMITIMOS!!

Los niños-adolescentes, son lo que proyectamos en ellos, y sino reflexiona… ¿qué mensajes das día a día a tus hijos? ¿qué imagen les estás transmitiendo?

Si quieres conseguir esa actitud o habilidad actúa “COMO SI” la tuvieran. Hemos visto que desde pequeños se nos dice y proyecta qué se espera de nosotros. ¡Cuidado!, porque iIgual que llega “esto está bien”, “esto se hace así”…, también llega “eres un vago”, “eres un desastre”, “eres un desordenado”…
En muchas ocasiones es difícil, pero es un cambio de mentalidad que poco a poco podemos y debemos ir dando.

  • “ELLOS ELIGEN”.

Reflexionemos… ¿cuándo solemos estar más motivados a realizar una cosa? ¿qué nos mueve a actuar? Cuando hacemos una cosa elegida o decidida por nosotros… ¿con qué actitud la realizamos?

La decisión, el objetivo, “la obligación”, debe partir de uno mismo. Así, por mucha dificultad o esfuerzo que me suponga, si realmente, yo he tomado esa decisión la acabaré realizando con la mejor de mis actitudes.
Es bueno que nosotros, como padres o educadores, no caigamos en ser los “directores de orquesta”, pautando continuamente lo que tienen o no tienen que hacer o estudiar.

Si queremos obtener realmente un buen resultado y que nuestro hijo se responsabilice de sus actos y por tanto, actúe en consecuencia, debemos dejarles a ellos la responsabilidad y la “carga” de la elección. Serán ellos los que tengan que reflexionar sobre el qué hacer, para qué, cómo y cuándo.
Está claro que ninguno aprendemos de hoy para mañana, sino que a partir de nuestras experiencias hemos ido adquiriendo en menor o mayor medida dicha habilidad. Pues bien, pongámonos manos a la obra y fomentemos estas habilidades día a día.

  • “NOS CUIDAMOS PRIMERO NOSOTROS”

Normalmente nos centramos en exceso en los hijos, en sus problemas, en sus conflictos, en sus estudios, en sus proyectos… Es cierto que son nuestros hijos, pero… ¿y nosotros? Como padres debemos cuidarnos, ya que somos modelos a seguir por ellos. Es preciso cuidar nuestra autoestima, nuestros proyectos, nuestro tiempo, nuestros hobbies…. Somos  padres, pero debemos ser conscientes, de que somos mucho más, somos personas en continuo proceso de desarrollo y crecimiento personal y profesional. Y por tanto, necesitamos desarrollar y cuidar otras facetas de nuestra vida.

Por último te invitamos a reflexionar… ¿Estás exigiendo a tu hij@ habilidades o destrezas que ha podido desarrollar a lo largo de su vivencia? O  por consiguiente, ¿hasta el momento has sido tú el protagonista y el que ha ido haciéndolas por él?

¡Nunca es tarde para empezar o cambiar! ¡Ponte en acción!:

 

Cristina Albendea Saornil. Emotiva CPC.

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