No todo es negro | EmotivaCPC

Como la linterna tenía miedo a brillar, terminó en el desván, entre otros trastos viejos que ya no servían más que para coger polvo. Cualquiera que la viera, se daría cuenta de que una linterna tan grande, con una bombilla tan potente, era ideal en noches oscuras en mitad de un bosque, o incluso podía servir para iluminar todos los rincones de una gran mansión, en mitad de un apagón provocado por una terrible tormenta.

Pero nada, no había manera… La linterna se había abandonado a sus propias limitaciones. De nada le servía ser una linterna cara, realizada con materiales de primera, con la bombilla más grande de su promoción, acabados suaves y aspecto aterrador para cualquier sombra. Ella seguía empeñada en no querer brillar, por miedo a que su propia luz la deslumbrara.

Un día, una niña pasó por el desván, buscando muñecas viejas, y encontró la linterna. No se lo pensó dos veces y la cogió, rescatándola del olvido y del polvo. “Tú me servirás”, le decía, “para seguir dibujando debajo de las mantas, para jugar a detectives, y para hacer teatro de sombras en la pared”. La niña parecía tan ilusionada con su descubrimiento, que la linterna terminó contagiándose de aquella ilusión y, por primera vez en su vida, decidió dar un poquito de luz.

Aquella noche, cuando la niña fue a encenderla, la linterna se dejó hacer y confió en servir para algo, al fin.

Sin embargo, no lució. Aquella noche no hubo dibujos bajo la manta, ni teatro de sombras… Tampoco lo hubo a la noche siguiente, ni a la siguiente, ni ninguna de las noches en las que, la niña, ilusionada, quiso encender su linterna.

Al final, triste e incapaz de comprender qué había pasado, por qué su luz no había surgido, ahora que había querido brillar, la linterna volvió al desván, con sus antiguos compañeros llenos de polvo, que la miraron como diciéndola: “¿dónde fuiste? Este es el sitio que te pertenece, no vuelvas a irte por ahí”.

Ninguno de aquellos trastos viejos comprendió que, en realidad, de nada sirve querer hacer algo, conseguir un objetivo o alcanzar un sueño, si no te pones pilas nuevas.

Esteban García Valdivia (Emotiva CPC)
www.estebangarciavaldivia.com
www.facebook.com/egvaldivia
@egarciavaldivia

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestra
Newsletter

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This