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Mindfulness para mejorar el bienestar | EmotivaCPC

A menudo, con el estrés que nos genera la organización de las agendas, la conciliación laboral y familiar, nos llevan a estar inmersos en automatismos que restan calidad y atención a las cosas que hacemos y momentos que compartimos con otras personas.

El Mindfulness implica tomar conciencia de que la vida está hecha de momentos presentes, nuestro hogar es el momento actual y que, si no somos capaces de vivir aquí y ahora, tampoco podremos serlo mañana, ni pasado, pues la existencia es un continuo fluir en el presente.

La atención plena consiste en llevar un estilo de vida basado en la consciencia y la calma, que nos permite vivir íntegramente en el aquí y el ahora. Prestar más atención, concentración en las tareas, hacer las cosas más despacio… de manera que nos permitamos experimentar cada momento como propio objeto de crecimiento y aprendizaje, independientemente de los resultados finales que se obtengan de nuestra actividad.

  • Beneficios del Mindfulness

El objetivo fundamental consiste en desenmascarar esas tareas en las que se entra en piloto automático y perdemos concentración e interés por las mismas, sobre todo en aquellas que forman parte de nuestras rutinas.

Los beneficios de esta práctica son numerosos:

  • Aumentar la concentración.
  • Reducir automatismos.
  • Lograr un mejor control de pensamientos, emociones y conductas.
  • Disfrutar más del momento presente.
  • Efectos físicos saludables: relajación, mejora de la respiración, regulación de la presión arterial, potenciación del sistema inmunitario…
  • Cambios positivos a nivel neurobiológico.

Sus posibilidades de aplicación se han extendido ampliamente en la práctica clínica en psicoterapia, en lo que se ha denominado “terapias de tercera generación”. Pero también en el terreno educativo existen importantes posibilidades de aplicación de las técnicas derivadas de la atención plena, así como puede llevarse a la práctica en la vida cotidiana, en la familia.

Como ya decía, la atención plena es una actitud global ante la vida, en los siguientes aspectos:

  1. Aceptación, de cualquier situación y emoción que aparece, a pesar de que esta sea desagradable.
  2. Soltar o desprenderse de las cosas, incluso saber desapegarse de otras personas cuando es necesario.
  3. Abstenerse de juzgar, como actitud general ante la vida, conmigo mismo y con los demás.
  4. Curiosidad o mente de principiante, que los niños traen como característica espontánea, pero como padres debemos permitir y debemos practicar más con ellos.
  5. Amor, en relación a la afectividad no sólo que sentimos en la familia, sino también demostrarla y expresarla adecuadamente.
  6. Gratitud, entendida como sentirse agradecido y mostrar dicho sentimiento.

Permanecer plenamente atento como padre implica PERCIBIR mis emociones y estados de ánimo sin juzgarlos. Notar qué REACCIONES se suscitan en mí, SENTIR cómo van modificándose mis estados de ánimo durante la jornada, ACTUAR de forma consciente, concentrándome en cada caso en una sola actividad y estando PRESENTE Y ATENTO a las necesidades propias y de las personas con las que interactúo, sobre todo con los niños. Esta nueva actitud va a hacer que se sientan más escuchados y que los tiempos compartidos son de mayor disfrute y calidad.

En Emotiva aplicamos técnicas de mindfulness con niños desde los siguientes campos de acción concretos:

  • Meditación basada en la respiración: trabajando la respiración consciente como base para favorecer la relajación física y mental.
  • Meditación caminando: acompasar la respiración a los pasos que damos caminando, centrándonos en las sensaciones que nos produce el acto de caminar, postura, peso del cuerpo, posición de los pies, equilibrio…
  • Exploración del cuerpo (body scan): basado en la atención consciente del propio cuerpo, relajación muscular y estado mental de calma y bienestar.
  • La atención plena en la vida cotidiana: saborear alimentos, contemplar y observar imágenes, escuchar música, la risa y la sonrisa, desaprender automatismos en tareas cotidianas…

Los niños no necesitan relojes, sólo los adultos los necesitan. Seamos conscientes de si nuestra vida de adultos, utiliza el reloj para manejar el tiempo a nuestro favor, o si por el contrario, nos marca la vida de una manera dependiente de los tiempos que sólo responden a necesidades externas.

Si conseguimos que los niños desde edades tempranas aprendan a vivir de un modo más consciente, estaremos contribuyendo a educar personas libre y responsables, más capaces de controlar su vida y, en definitiva, ser felices.

Equipo Emotiva CPC.

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