La tristeza también afecta a los niños | EmotivaCPC

Aunque resulten dolorosas, las emociones desagradables como la tristeza, constituyen una alerta para las personas y tienen, por tanto, una importante función de supervivencia. Las emociones indican que algo importante ocurre en el interior o en el exterior del individuo. Por ello, es tan importante que ayudemos a nuestros hijos a identificarlas para poder aprender después a gestionarlas y enfrentarlas con éxito.

Como hemos dicho en artículos anteriores, es importante presentar como padres un modelo comunicativo abierto a la expresión de cualquier emoción: alegría, enfado, tristeza y miedo… Ser comprensivos y empáticos con sus preocupaciones o angustias, sin restarles valor.

Es evidente que preferimos ver a los niños contentos y felices, experimentando emociones que consideramos agradables, pero la realidad es que cuanto más variada es nuestra experiencia emocional, más rico es nuestro crecimiento y más desarrollamos nuestras habilidades para la vida diaria y las relaciones.

Los niños pueden comunicar o mostrar sentimientos de infelicidad, desaliento, irritabilidad… pero la mayoría de ellos se recuperará rápidamente de estos estados de ánimo.

La tristeza, por lo tanto es una emoción más, que también conviene identificar y expresar adecuadamente. Las señales para preocuparse empiezan cuando estos parecen muy decaídos, llanto fácil, exceso de sensibilidad, tienen falta de apetito, inactividad, insomnio… aun cuando sus padres o sus personas de apego les están consolando.

A continuación os vamos a dar algunas pautas para ayudarle a mejorar su estado de ánimo cuando esto sucede:

Elogiar al niño frecuentemente con sinceridad y acentuar lo positivo para mejorar la autoestima baja y la tendencia a criticarse a sí mismo.

Ayudar al niño a distinguir entre los acontecimientos que él puede controlar y los que están fuera de su alcance: animándolo a hablar positivamente de sí mismo y evitar el sentimiento de culpa.

• Mantener una rutina y comentarle los cambios con anticipación para reducir las preocupaciones, y ofrecerle mayor estabilidad familiar.

• Preparar actividades especiales, comentar temas agradables, compartir deseos y curiosidades…, para mejorar el interés y motivación.

• Para ayudarle a recuperar el apetito y evitar problemas de peso no es aconsejable obligarlos a comer, se pueden preparar sus comidas favoritas.

• Si tiene dificultades para dormir se debe mantener un horario constante y participar junto con él en actividades relajantes como leer o escuchar música suave, así como terminar el día con una anécdota positiva.

• En caso de pérdida de un ser querido, es importante hablar sobre el tema y crear un clima de confianza para el desahogo, el llanto, resolver dudas sobre lo ocurrido… y superar el duelo poco a poco.

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