La creatividad en casa | EmotivaCPC

Al igual que en otros momentos del año, como el comienzo de curso, la vuelta de las vacaciones supone retomar la rutina y una adaptación. Es un cambio que afecta a horarios, al sueño, la alimentación, el juego y las responsabilidades (estudio, deberes…). Fomentar la creatividad de los niños es ofrecerles herramientas que les permitan ser más flexibles y adaptables a los cambios con una actitud abierta y positiva.

Pero ¿qué entendemos por creatividad? Normalmente es una cualidad que atribuimos a aquellas personas que tienen una facilidad especial con la plástica, las manualidades, en general, o todo lo que relacionamos con la parte artística de las personas.

Sin embargo, la creatividad se define como el pensamiento original, el construir nuevas ideas, la capacidad de producir soluciones diferentes a problemas comunes o poco comunes. Por eso la importancia de fomentarla en los niños, ya que a nivel emocional les ayuda a mejorar la regulación de las emociones, encontrando nuevas soluciones para gestionarlas, fomentando la resolución de conflictos, la autoestima y su capacidad de resiliencia…

Las personas creativas poseen características como:

  • Capacidad crítica.
  • Capacidad de relación.
  • Alta perspicacia e intuición.
  • Imaginación.
  • Originalidad.
  • Curiosidad.
  • Libertad.
  • Entusiasmo.
  • Constancia.
  • Flexibilidad.

 

De todas ellas, la imaginación, la curiosidad, la libertad y el entusiasmo son propios de la infancia, sin embargo a medida que los niños crecen son habilidades que se van perdiendo. Reflexión que los adultos podemos plantearnos para hacer una mirada interna y encontrar esas cualidades en nosotros mismos como referentes, así como para observar en qué comportamientos de los hijos reforzamos o castigamos estas habilidades creativas.

La creatividad es un término cuya mayor cualidad potenciadora es la capacidad de ser flexibles, de saber ver diferentes perspectivas y dejarnos llevar por el momento presente, como las situaciones que van surgiendo en el día a día en casa, con los amigos o en el colegio.

Es por esto mismo, que los adultos debemos aprender a flexibilizar nuestra mirada y práctica, para poder dejar espacio a esta capacidad que ayuda a los niños a descubrirse, a ser más resolutivos, resilientes para enfrentar nuevas situaciones con éxito y desarrollar talentos propios a través de la experimentación y vivencia.

Como padres y educadores podemos tener en cuenta algunos aspectos prácticos para fomentar su desarrollo:

  • Asumir la creatividad como parte del aprendizaje: preguntando a los niños por sus propias maneras de imaginar la resolución de una misma situación, cómo lo harían ellos, no sólo darles las soluciones desde nuestra mente adulta.
  • Fomentar y enseñar actitudes creativas de forma explícita: desarrollar la imaginación mediante el juego de roles e imitación, disciplina y automotivación, flexibilidad, colaboración, responsabilidades y toma de decisiones e iniciativas propias.
  • Reforzar los pensamientos diferentes, dejándole que se exprese y comparta ideas para organizar tareas desde su punto de vista y llegar acuerdos.

Como solemos deciros, los padres sois modelos de aprendizaje, si trabajáis vuestra creatividad, los niños van a desarrollarla de manera indirecta. La rutina para un niño es importante para sentirse seguro y confiado, pero igual de importante es saber saltársela de vez en cuando por las circunstancias, y que eso no nos afecte considerablemente, desequilibrándonos. El equilibrio se encuentra en la capacidad de adaptación.

Carolina Pérez Ruiz

Emotiva CPC

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