El Refuerzo Positivo | EmotivaCPC

Cuántas veces estamos inmersos en nuestras tareas diarias, estresados por la agenda y las obligaciones, ocupando el tiempo consecutivamente con “deberes”. Y, sin embargo, que pocas nos paramos, respiramos, y nos escuchamos… hacemos balance del día y nos felicitamos por lo bien que lo hemos superado. Lo habitual es dar por hecho que debo cumplir con todos esos “debo” y ya está.

Esto mismo, se traslada a la relación con los hijos, en el sentido en que damos por hecho que, las tareas y deberes, son su responsabilidad durante su época de estudiante y que las debe hacer y punto. Y efectivamente son su responsabilidad, pero requieren un esfuerzo, automotivación, concentración y energía. Esto les deja muy poco tiempo para esas paradas y el juego, que tan importantes son para el desarrollo de un niño. Ese juego que demandan constantemente no por vaguería, sino por necesidad.

Esos esfuerzos requieren de apoyo, refuerzo y motivación desde nuestro rol de padres. Pero fijaros que, una vez más, vemos que lo que no hacemos con nosotros mismos, es muy probable que no lo transmitamos a los demás, a nuestros hijos tampoco.

La educación en positivo, como hemos comentado en artículos anteriores, se basa en los siguientes aspectos:

  • Conocer y comprender la individualidad de los hijos.
  • Fomentar la automotivación y sentido de responsabilidad.
  • Establecer vínculos afectivos seguros, desde un modelo de independencia.
  • Construir una autoestima sana en los hijos, mediante el refuerzo positivo.

 

El refuerzo positivo, es el reconocimiento, la demostración de afecto que les ayuda a sentirse queridos, seguros de que van en el camino de crecer y les anima a continuar esforzándose y enfrentarse a los retos de su día a día.

Cuando los chavales sacan malas notas o les cuesta participar de las tareas de la casa, es fácil identificar cuándo ponen un poquito más de su parte. En ese momento, es cuando necesita la palmadita que le diga “Oye, muy bien, he notado que estás mejorando en esto… que estás más atento… o he visto ese detalle que has tenido” y además incluir un “me gusta” acompañado de una sonrisa o una caricia.

Pero qué sucede con aquellos niños que suelen ser excelentes en casi todos los ámbitos… damos por hecho que lo hacen porque les gusta, o no les cuesta, sin embargo ponen interés y esfuerzo en cada tarea que empeñan. Esos chicos, también necesitan el refuerzo y las palabras de afecto y que sientan que nos fijamos y damos cuenta de su rendimiento.

Dedicar momentos al final de la jornada para hacer balance y compartir nuestro día con los hijos, es un hábito positivo que nos permitirá pararnos y decirnos como familia e individualmente, que nos hemos ganado el descanso y un tiempo para respirar, jugar y relajarnos, creando un clima agradable mientras, además, fomentamos la comunicación en el hogar.

Carolina Pérez Ruiz

Equipo Emotiva CPC

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