El Momento del Cuento

¿A quién no le han contado un cuento de pequeño?

Es más: ¿quién de nosotros no recuerda esos momentos como algunos de los mejores del día en nuestra infancia?

La hora del cuento es uno de esos instantes más esperados por un niño, un momento el que los padres también disfrutan muchísimo y como este momento es tremendamente mágico para ambas partes, podríamos plantearnos la manera de sacarle más partido.

Al inicio los niños, tan arraigados a sus costumbres, probablemente quieran que sus padres les cuenten el mismo cuento siempre y de la misma forma, así que es bueno hacerlo así. Sin embargo con el tiempo el niño comienza a aceptar, desear y a permitir los cambios, momento en el que podremos explotar mucho más esta actividad y hacerla mucho más rentable.

Podríamos hacer una serie de propuestas que probablemente sean de mucha utilidad:

  • Cambio de rol: primero cuenta el cuento mamá o papá y después lo hace el niño.
  • Marionetas o títeres: podemos retirar el cuento y jugar con nuestro hijo a la representación de la misma historia con marionetas o con títeres.
  • Jugar a los errores: una manera divertida para captar su atención consiste en cometer errores a propósito en distintos momentos del cuento.
  • Mix de sus cuentos favoritos: para esto tendremos que utilizar el cuento favorito de nuestro hijo, podemos aprovechar y contarlo con otros personajes y situaciones.
  • Teatrillo: consiste en jugar con nuestro hijo a representar la historia que hemos contado. Que él elija quién quiere ser. Incluso podéis disfrazaros.
  • Cuento por capítulos: a partir de los 6-7 años resulta muy interesante contar cuentos por capítulos en varios días, con esto podremos conseguir que al final de cada parte el niño pueda anticipar qué va a pasar mañana, que pueda aportar soluciones a las diferentes situaciones que se le plantean… Además es una forma perfecta para motivarles en la lectura.

 

Al ver algunas de estas propuestas, nos damos cuenta de que lo fundamental y la clave de estas actividades es tener mucha imaginación, alejándonos del concepto simple de “leer”: no solo nos limitamos a leer, sino que interpretamos, lo pasamos bien y con todas estas actitudes para la actividad, estaremos apoyando y ayudando a nuestro hijo a mejorar e incrementar su concentración, su vocabulario, la comprensión, la creatividad o el ingenio. Los beneficios son enormes para ellos (y para nosotros por haber compartido ese momento con ellos).

Debemos que tener en cuenta que tendremos que adaptarnos a la edad del niño, a sus tiempos en la atención o a sus gustos, permitiéndole cosas como que pueda interrumpir en mitad del cuento, que pueda hacernos preguntas o que nos sugiera cosas. Así conseguimos que el niño se sienta partícipe de la historia y se convierta en un sujeto activo dentro del proceso.

Todas las bondades de las que hablamos se resumen en varias: potencia su imaginación, la desarrolla, les proporciona valores educativos importantes y fundamentales como la sinceridad, amor, respeto o amistad… conceptos básicos para la convivencia en familia o en el colegio. Además, es algo que les relaja bastante, por lo que puede favorecer el momento del sueño, de ir a dormir.

“Un inocente cuento puede convertirse en un creador de magia para los padres y los niños consolidando nuestros lazos afectivos.”

 

 

Diana Córdoba Requena

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