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El juego y las rutinas | EmotivaCPC

Ahora que parece que se van asentando horarios y nuevas rutinas, después de mes de adaptación al volver de vacaciones, queremos que reflexionéis acerca del tiempo de juego que se dedica dentro de la jornada diaria de los niños.

El juego, como hemos comentado en otras ocasiones,  es la principal actividad de los niños, tanto en infantil como en primaria. Es base para el desarrollo, crecimiento y para adquirir habilidades y aprendizajes para la vida.

Cuando el niño está jugando, está poniendo en acción multitud de habilidades, y en función de cómo sea su juego, será más estimulante para el área motriz, comunicativa, creativa… o todas al mismo tiempo, pero siempre implica un acercamiento para conocerse a sí mismo y comprensión del mundo que le rodea.

A nivel emocional, le ayuda a regular emociones, a aprender a resolver conflictos, a practicar las relaciones con los demás y a poner a la vista el abanico de fortalezas que posee, por lo que aumenta su autoestima y le motiva a aprender cosas nuevas, alimentando su curiosidad.

La actividad lúdica suele divertir, invita a desconectar del estrés, incluso favorece la risa y el buen humor, por lo que no cabría duda de que se trata de un tiempo importante que debería tener un espacio diario, para sentirse en equilibrio y como hábito de vida saludable.

Con la rutina diaria, el colegio, las clases extraescolares (que no responden siempre a esta idea de actividad lúdica) y los deberes en casa… el juego de los niños se ve relegado a un segundo o tercer plano. No se trata de jugar si sobra tiempo, sino planificarse para que el juego se incluya entre nuestra agenda de prioridades.

Uno de los primeros indicadores de depresión infantil, malestar o bloqueo emocional, es la ausencia de juego. A nadie se le escapa y llama su atención un niño que no juega, ya que todos entendemos que forma parte de la vida y necesidad que tiene el niño para crecer y desarrollarse. Sin embargo, las cargas horarias, la conciliación obligación-necesidad, resulta poco promotora de esta actividad.

Por ello, os invitamos a plantear en casa este dilema y evaluar si nuestros hábitos y rutinas dejan espacio al juego de los hijos, ya que es una manera de contribuir al buen clima y estados de felicidad en la familia. Si dedicamos como padres un tiempo a participar de ese entretenimiento, seguramente nosotros también nos liberemos de estresores y compartamos una comunicación y atención de calidad con los niños, que tan difícil es en el día a día.

Dedica tiempo a jugar con tus hijos, los adultos también lo necesitamos… conectar con nuestro niño interior e invitarlo a salir de vez en cuando, nos acerca más a ellos, pero también nos acerca a nosotros mismos.

 

Equipo Emotiva CPC

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