Comunicación emocional con los hijos | EmotivaCPC

En entradas anteriores hemos tratado el tema de la comunicación con los hijos y hoy os vamos a dar algunas ideas para mejorar este aspecto. Algunos ejemplos sobre cómo cuidar nuestro modelo emocional como padres, en cuanto al modo en el que nos relacionamos con los hijos, podrían ser:

Expresar alegría verbalizando qué es lo que nos ha hecho sentir así de bien. Así ellos, identificarán emociones asociadas a situaciones concretas. Si su comportamiento nos produce alegría como padres, hay que hacérselo saber.

• Decirles que nos gusta verles contentos, no dando por hecho que es el estado natural de los niños.

• Cuando reaccionamos con enfado ante el miedo que nos produce verle en peligro (por ejemplo en el parque), debemos verbalizarle que es el miedo el que nos hace reaccionar así, porque observamos una situación nociva para él. En lugar de expresarle que no debe hacer “eso” porque si no papá o mamá se enfada y eso es desagradable.

• No usar nuestras emociones de enfado o tristeza como moneda de cambio. Deben aprender a regularse por su propio bienestar y equilibrio, no sólo por las emociones que puedan provocar en los demás. Hay que intentar ponerle de ejemplo a él, a sus propias reacciones y comportamientos, en lugar de centrarnos únicamente en que se ponga en el lugar del otro Primero, porque la empatía no se desarrolla a edades muy tempranas. Segundo, porque durante una situación de conflicto es más difícil ser objetivo y encontrar soluciones a los problemas, sobre todo, cuando suceden escenas desagradables (peleas, discusiones).

Compartir con los hijos emociones como la tristeza, por ejemplo, ante una pérdida familiar. Llorar y sentir pena es algo que nos acompaña en la vida y es sano darle salida y normalizar los procesos de duelo. Tendemos a decirles que no lloren porque a nosotros nos provoca también pena ver que se encuentran tristes cuando echan de menos algo (ya sea un juguete, una mascota, un amigo…). Sin embargo, el llanto nos ayuda a expresar nuestro desacuerdo con esta situación.

Cuando mostramos enfado con ellos por algo que han hecho, es importante que sepan qué ha sido en concreto. No hagamos de ese acto el protagonista de toda la jornada (“estoy enfadado, hoy te has portado fatal”), cuando la discusión ha ocurrido a última hora, ya que estamos restando valor al resto del día.

• Dedicarle un tiempo para reflexionar sobre las diferentes emociones que ha vivido durante el día, la noche es un buen momento para ello. Dependiendo de la edad, podemos decir una o dos cosas que nos han gustado y que nos han hecho sentir bien. Y del mismo modo, una o dos cosas negativas que nos han hecho sentir de un modo desagradable. Conviene que nosotros también participemos dando ejemplo. Podemos comenzar por las cosas que no nos han gustado mucho, continuando por la que sí, e incluso después, elegir una como el mejor momento del día. Es una actividad bonita, para compartir y disfrutar de la comunicación emocional con nuestros hijos.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestra
Newsletter

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This