¿Cómo motivarnos en familia? | EmotivaCPC

Nos encontramos en abril, con cambios de temperatura, cambios en el ambiente, en nosotros, en nuestras motivaciones… Un día nos encontramos muy motivados para alcanzar una meta y otro día no. Pues bien, igual que nos pasa a nosotros, les pasa a nuestros hijos. Puede que se encuentren un poco más desmotivados, cansados y con altibajos en el estado de ánimo.

Con esta entrada, queremos daros algunas pautas para que todos, padres e hijos, podáis manejar estas situaciones. Éstas, podrán ser aplicadas a cualquier objetivo a alcanzar, ya sea en relación con los resultados académicos de los hijos, con objetivos relacionados con el trabajo o con aquellos que tengan que ver con algún aspecto de la dinámica familiar.

Para evitar que entremos en un estado de apatía y podamos aprovechar el tiempo que nos queda antes de las vacaciones, es aconsejable:

Concretar todo lo que se pueda los objetivos. Es más sencillo centrarse si tenemos un objetivo claro y conciso. Todavía se hace más eficaz si respondemos a preguntas del tipo ¿Cuándo quiero alcanzar este objetivo? Y ¿Cómo voy a hacerlo? De esta forma, ya anticipamos qué debemos hacer para conseguirlo y se hace más sencillo ir a por ello si tenemos un plan de acción.

Ser proactivos. Pasar a la acción, analizar la realidad e intervenir en ella. En los momentos en familia, debemos predicar con el ejemplo y mostrarnos con iniciativa y no caer en la pasividad o quedarnos en las ‘zonas de confort’. Con ello, si los hijos, por ejemplo, ven movimiento, empezarán a moverse también.

Recordarnos el beneficio. A veces, si estamos cansados, cuestionamos el para qué de nuestro objetivo y puede que nos mandemos mensajes del tipo: “en el fondo, no es tan importante” y poco a poco lo dejamos en el olvido. Es importante que nos repitamos y creamos que lo que queremos, o vamos a conseguir, nos servirá de algo ¿Quién sino, se va a querer mantener en el esfuerzo de conseguir algo nuevo?

Trabajar nuestro pensamiento. Ligado a lo anterior, a veces podemos encontrarnos que nuestro pensamiento se focaliza en el lado negativo o “costoso” de nuestra tarea, dándole así un papel principal a ese aspecto. Donde hay un pensamiento negativo, podemos darle una vuelta y generar otro menos tremendista, que nos transmita confianza, motivación, paciencia… y todas esas sensaciones que nos ayudarán a avanzar.

Recompensas, pequeñas recompensas. En determinados momentos no hay mejor motivación que una pequeña recompensa a corto plazo, o algo que nos suavice la “carga” que nos pueda traer una tarea: trabajar con música, leer algo inspirador antes de empezar, trabajar en intervalos cortos, dar un paseo al terminar… etc. Cuanto menos materiales sean las recompensas, más motivados podremos mantenerlos a largo plazo.

Planificar rutinas. Una rutina constante puede ser el mejor aliado para mantener el camino hacia el objetivo. En toda rutina es bueno que se especifique un horario, las tareas a realizar (terminando una tarea antes de pasar a la siguiente) y algún tipo de autoevaluación final que nos indique si vamos por buen camino o debemos modificar algo.

Deja las excusas a un lado y toma las riendas de tus resultados. Si te gustaría recibir más información, adecuada a algún aspecto particular (estudios, trabajo, familia…) estamos a tu disposición para ayudarte. Contacta con nosotros sin ningún tipo de compromiso.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestra
Newsletter

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This