¿Cómo favorecer la atención de nuestros hijos desde casa? | EmotivaCPC

A los padres les preocupa mucho que su hijos sean un poco despistados, que se distraigan…, sobre todo cuando esos son los aspectos que les destacan los profesores de sus niños, y que les afecta en el colegio a la hora de permanecer atento a las explicaciones y de comportarse bien en clase.

Este hecho, no significa que los niños más movidos, presenten déficit o trastorno de la atención. El ser inquieto y distraerse está relacionado con el nivel madurativo del niño, la curiosidad innata, así como el interés y motivación por aprender.

Por ello, en clase es el profesor el que conociendo al grupo, debe adaptar su metodología para favorecer la motivación por los contenidos que se trabajan, partir de los intereses de los niños y si el aula es “movida”, dejarles espacio para ello.

Mientras, en casa suceden situaciones similares adaptadas a la rutina de la vida cotidiana: parece que no nos escucha cuando le hablamos, no participa en las conversaciones familiares,… aunque detectamos que sí se concentra en aquellas actividades que le gustan.

La falta de atención, que no déficit ni trastorno como decíamos antes, es una cuestión de interés, motivación y foco, que dependiendo de la edad del niño, estará orientado en una dirección o en otra.

La atención se puede mejorar, estimular… y hay algunas cosas que desde casa podemos hacer para favorecerla y comunicarnos mejor con él:

Claridad en los mensajes, el niño debe tener muy claro la actividad que tiene que realizar, lo que queremos que haga. En lugar de decir “me gustaría que ayudaras más en casa”, podemos decirle “Quiero que ayudes poniendo la mesa”, dándole responsabilidades concretas en las que pueda anticipar.

Hablar de frente, cerca, evitando esas conversaciones de una habitación a otra de la casa. Así nos aseguramos de que nos escucha y ha comprendido lo que hablamos.

Lenguaje concreto, preciso y con pocas palabras cuando hablemos al niño. Mucho lenguaje puede ser “ruido” o provocar su distracción.

Cuidar que, cuando tengamos que hablar con él, no haya demasiados ruidos alrededor, música o televisión alta, etc. Porque el exceso de estímulos e interferencias ambientales no favorece el diálogo.

Conocer sus intereses y preferencias para favorecer la atención en las conversaciones con él. Sacar temas positivos, de interés para el niño, en lugar de centrarnos en charlar sobre las dificultades o los problemas, es una manera de captar su atención.

Reducir el tiempo de televisión y videojuegos, pues aunque les veamos entretenidos, no fomentan su atención, sino al contrario ya que reciben muchos estímulos por segundo, cambiando de imagen constantemente.

Jugar en familia y ofrecerle al niño juegos de mesa que favorecen la concentración y la atención tipo memories, lince, busca y encuentra…

Contar con un lugar adecuado para el estudio donde el niño puede concentrarse (un espacio sin ruido, sin interferencias, una mesa sin juguetes, sólo el material para estudiar…).

En caso de dudas, lo recomendable es consultar con un especialista y descartar dificultades a nivel neurológico, que impidan esa concentración y limiten su capacidad de aprendizaje o para regular su conducta.

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