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Aprender a adaptarse a los cambios | EmotivaCPC

Hoy queremos hablar con vosotros sobre aquellos aspectos que ayudan a los niños a afrontar mejor los cambios,  a ser más adaptativos y practicar el optimismo en casa.

La capacidad que tienen las personas para enfrentase a las dificultades y adaptarse a esos cambios inesperados con optimismo, se conoce con el nombre de resiliencia.

Algunas de las principales características de las personas resilientes son:

  • Seguridad en sí mismos y una buena autoestima.
  • Autorregulación emocional.
  • Empatía.
  • Creatividad para encontrar nuevas soluciones y resolver conflictos.
  • Buen sentido del humor.
  • Inteligencia adaptativa.
  • Flexibilidad.
  • Sentido de solidaridad.
  • Autonomía e independencia.
  • Capacidad para pedir ayuda.

 

Todas las personas tenemos, en mayor o menor medida, alguna de estas características en nuestro interior. El conjunto de todas ellas nos ayudaría a enfrentarnos a los retos de la vida cotidiana y salir fortalecidos de ellos, con un espíritu optimista y positivo.

Hay aspectos que vienen marcados genéticamente, pero también es importante destacar que a cualquier edad se puede aprender a ser más resiliente. Se puede aprender a identificar fortalezas personales, a gestionar mejor las emociones, estimular la creatividad y el humor, a ser más autónomo e independiente cuando se nos ofrece confianza… al final, un espacio afectivo como es la familia, puede ser el referente necesario para afrontar los cambios y problemas desde un foco positivo y motivador.

Los rasgos que comentábamos, se apoyan en factores como tener un apego parental seguro. Esto es muy importante para construir una personalidad resiliente, puesto que la seguridad y confianza en uno mismo, se apoyan sobre pilares emocionales, si son estables mejor, así como en relaciones afectivas también fuera del entorno familiar.

Es favorecedora de la capacidad de adaptación, la comunicación abierta y sincera en el hogar. Que ofrezca seguridad a través un sistema de normas claras, donde el niño sabe qué se espera de él y se le deja espacio para que lo haga, evitando sobreprotección y favoreciendo el aprendizaje de habilidades para a la vida.

El refuerzo positivo y feedback que damos a los niños respecto a sus habilidades, es importante para que ellos creen una autoimagen positiva y gocen de una autoestima sana. Centrarnos en lo que sí hacen, lo que se les da bien… en lugar de comunicar únicamente las cosas que queremos que mejoren.

Cuando se hace partícipes a los niños de las situaciones difíciles que acontecen en un momento dado y se cuenta con su opinión, en lugar de esconder los estresores que vivimos como padres, lo niños aprenden un modelo de resolución de conflictos en el que se siente parte. Aprende de las conductas de los padres y se anima a expresar también estados emocionales. Las dificultades nos afectan, pero, el modo en que las encaramos, es lo que nos hace salir fortalecidos o no de esos problemas cotidianos.

Nos gusta la frase que dice que nuestra tarea como padres debe invertir en construir espaldas fuertes para sus hijos, en lugar de pedir mochilas vacías.

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